Las pintadas que afectan la imagen del “Jardín”

22 Feb 2019

Parece establecido que fue un viajero inglés, Sir Woodbine Parish, el primero que consignó que a Tucumán se lo llamaba “Jardín de las Provincias Unidas”, en 1852. Antes, en su “Facundo” de 1845, Domingo F. Sarmiento lo había denominado ”Edén de América”. Sea de una forma o de otra, de lo que siempre nos enorgullecemos los tucumanos es del verde característico de nuestra flora y de la belleza de nuestras yungas o de los parques como el 9 de Julio, de la belleza de nuestros paisajes. No se entiende, entonces, la desidia de los funcionarios en una provincia que al menos nueve meses al año tiene temperaturas mayores a los 30 años, por ejemplo, en descuidar en el mejor de los casos el arbolado urbano, sobre todo en el microcentro, incluyendo lo que será la flamante semipeatonalización de calle Mendoza al 800, que no cuenta ni con un árbol en su traza. Si los tucumanos queremos una ciudad limpia, nos encontramos además con que no tenemos dónde tirar los residuos (en gran parte por el vandalismo de los propios ciudadanos) y con una polución sonora que desespera, sumada a un tránsito caótico. Pero este año se suma un hecho no menor que son las elecciones, y la carrera por pintar (ensuciar) paredes ya se puso en marcha y recrudecerá en pocos días.

Todos los defectos enumerados que afean la ciudad tienen múltiples causales. Pero llama sobremanera la atención que sean entonces las mismos autoridades, o a quien ellos manden, que en época de elecciones decidan aportar con afiches, pintadas callejeras, carteles de distintos tamaños y pasacalles a una imagen ya cuanto menos triste.

Las denuncias que se reciben en LA GACETA por los diferentes medios de comunicación dan cuenta, por ejemplo, de funcionarios de distintos partidos que decidieron pintar con su nombre sendas peatonales, y que incluso se enojaron cuando transeúntes o automovilistas se lo hicieron notar. O de otros que utilizan los mismos recursos de las reparticiones para hacer campaña proselitista.

La Municipalidad cuenta con ordenanzas que prohíben la pegatina de carteles en la vía pública y tiene, para casos especiales, sus propios espacios de difusión colocados en esquinas estratégicas. Sin embargo, las pancartas con el rostro de los candidatos ya comenzaron a aparecer en todas las paredes de la ciudad, incluidas fachadas de casas particulares. Pero esto no es un problema que se circunscriba a la capital. Basta recorrer cualquiera de las rutas de la provincia para ver pintadas en puentes, refugios de ómnibus, y hasta grutas religiosas. El camino que lleva a los valles (sin dudas el más transitado por los turistas nacionales e internacionales que visitan la provincia) está empapelado en gran parte del trayecto y con pintadas de tinte político (prácticamente todas del mismo signo) que no hacen más que afear un paisaje maravilloso.

Consideramos que quien se presente en las elecciones debería tener, al menos, respeto por los vecinos de la ciudad en la que pretende que lo elijan. Y la mejor imagen que pueden dar es la de no afear aún más la ciudad. Hoy, con redes sociales y medios de comunicación, hay muchísimas variantes para darse a conocer y mostrar sus propuestas. De esta manera se sabrá, aún antes de pugnar por algún cargo electivo, que piensan más en los demás que en sus propios intereses.

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