Una resolución que no sólo beneficia al oficialismo

22 Feb 2019 Por Álvaro José Aurane

En la Casa de Gobierno y en la Legislatura celebraron ayer el segundo fallo de la Sala I de la Cámara en lo Contencioso Administrativo con indisimulable algarabía. Adelantar las elecciones es una necesidad concurrente para varios niveles de la estrategia oficialista.

En primer lugar, le permite al Gobierno llegar a las urnas manteniendo la imagen de administración ordenada y con los sueldos al día. Ya casi es marzo. Hasta junio, el oficialismo tiene previsibilidad económica y financiera. Para después, la visibilidad disminuye, pero no sólo para la Provincia: en un país donde no se sabe cuál será el precio del dólar mañana, toda mirada llega hasta el cortoplacismo.

Con el escenario político nacional ocurre otro tanto y, precisamente, esta es la segunda cuestión. El Gobierno buscará un triunfo temprano en el año, que reposicione a Juan Manzur en el orden nacional y lo meta de lleno en la mesa chica del peronismo nacional para el armado de la propuesta que enfrentará al macrismo. Es una apuesta a “doble o nada”.

En tercer término, por supuesto, el manzurismo no quiere dejarle a su predecesor, José Alperovich, el menor margen para que se “acomode” en el escenario provincial. Como ya se dijo, el oficialismo trabaja a destajo desde el año pasado para desvestir de dirigentes al senador. Y, desde este año, va por Cristina Fernández de Kirchner. Ahora, además, anticiparán dos meses las elecciones.

Para Cambiemos, en estrictos términos electorales, el anticipo no es una mala noticia. Por supuesto que habrá reparos contra la sentencia en términos de calidad institucional. Las normas constitucionales fueron fulminadas en tiempo récord y sin abrir la cuestión a consulta de otros actores de la sociedad.

Pero coyunturalmente, los macristas tucumanos encuentran en el adelantamiento de los comicios durante un año de crisis económica sin pausa, nada menos que un “despegue” temporal de los comicios nacionales en los que Mauricio Macri plebiscitará su gestión.

Abriendo la lente, en el orden provincial, el peronismo y el radicalismo (en distinta medida) son las fuerzas que cuentan con andamiaje para en horario a una cita adelantada con las urnas. El bussismo, con menos estructura, también luce capaz de acomadarse al desafío. La cuestión es si el alperovichismo, enfrentado al PJ con el que consiguió todas sus victorias, sobrevivirá a esa centrifugadora.

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