La inflación no bajará si sigue abierto el grifo monetario

Los empresarios afirman que el congelamiento de precios tendrá consecuencias negativas. Sólo se retrasan las subas, advierten economistas.

21 Oct 2021 Por Marcelo Aguaysol
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CHOQUE DE POSTURAS. Los empresarios advierten que la medida puede causar desabastecimiento de productos. El Gobierno niega este escenario. TELAM

Incertidumbre y confusión. Fiscalizaciones y aclaraciones. Todo eso ha generado la fijación temporal de precios máximos de venta al consumidor final, oficializada ayer por el Secretaría de Comercio Interior para congelar el valor de 1.432 alimentos y bebidas hasta el 7 de enero próximo, con retroactividad al 1 de este mes. De ese total que aparece en el anexo de la resolución 1050/32021, publicada ayer en el Boletín Oficial de la Nación, 43 son variedades de vino, 23 de cerveza, 17 clases de aperitivos, cinco tipos de licores, cinco de fernet, dos champán y un coñac. También figuran aceites, diferentes tipos de quesos, helados, protectores solares y artículos de higiene femenina, masculina y personal; también diferentes tipos de galletas, fideos y congelados, entre otros.

“La reciente resolución de la Secretaría de Comercio Interior respecto de la fijación de precios máximos es una medida muy negativa para el funcionamiento habitual de las empresas establecidas en nuestro país”, indicaron las principales compañías enroladas en la Asociación Empresaria Argentina (AEA).

Varias empresas y supermercados reclamaron la revisión de la nómina al considerar que se incluyen reducciones mucho mayores a los precios del 1 de octubre, mientras otras no descartan recurrir a la Justicia para frenar el congelamiento. Supermercadistas representados por la cámara ASU y otras entidades pedirían una “reunión urgente” con el secretario de Comercio, Roberto Feletti, porque “solamente 300 productos cumplen con el valor vigente al 1 de octubre”.

Desde fines de la década de 1950, la economía argentina empezó un proceso de acumulación de desequilibrios que instalaron el problema inflacionario. Desde entonces, la economía convive, con excepción del período de la convertibilidad, con niveles inflacionarios que depredan la moneda, analizó el economista Eduardo Robinson. Entre los variados instrumentos que se utilizaron para atacar la inflación, fueron los congelamiento y controles de precios. En esto se confunde causas con efectos, advirtió en una charla con LA GACETA. “No se va a la raíz del problema inflacionario sino a sus efectos. Se trata de bajar la fiebre con un analgésico sin actuar sobre las causas”, puntualizó el consultor. Así, sólo se trata de un instrumento disuasivo, artificial, que no puede tener ninguna efectividad real. El congelamiento de precios tuvo algún efecto al comienzo del Plan Austral a mediados de 1985, pero era un programa de estabilización, recordó. Hoy ese no es el caso. No hay un plan de estabilización, sino, en el mejor de los casos, un minúsculo intento de desacelerar la inflación, acotó.

Robinson está seguro de que el Gobierno nacional desea instalar que está tratando de hacer algo tangible para frenar la suba de precios, y les pasa la responsabilidad a comerciantes y empresarios. “Congelar 1.432 productos, no es algo serio para disminuir la inflación. Con los grifos monetarios abiertos, congelando un mínimo porcentaje de productos no es lo adecuado para contener los precios”, expresó el economista.

Impacto real

¿Cuál es el impacto real que puede causar un congelamiento de precios entre los actores económicos? David Miazzo, economista jefe de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA) explicó a LA GACETA esta situación desde dos perspectivas:

• Por el lado del consumidor, “en el corto plazo el impacto será leve, ya que se trata de una porción relativamente pequeña de productos que quedará dentro del control de precios”. Así, los valores de los alimentos, en general, seguirán liberados. “Más allá de eso -acotó-, hablar de congelamiento de precios en un contexto inflacionario, no tiene sentido. Desde el 1 de julio, para financiar al Tesoro, se viene emitiendo dinero a razón de $ 5 millones por minuto”. Frente a ese escenario, más que un congelamiento, los argentinos están viviendo una postergación de las subas de precios, ya que los reajustes que se iban a dar en noviembre y en diciembre, se observarían a partir del 8 de enero en adelante. “Se sigue echando más leña al fuego, en sentido figurado, o si se prefiere, más pesos a la inflación”, ejemplificó.

• Desde la perspectiva de las empresas, un congelamiento sólo les causa un efecto inverso al querido dentro de un negocio, porque los costos seguirán subiendo y, de esa manera, se pierde rentabilidad. En otras palabras, cada producto que venda una compañía generará pérdidas porque no podrá reponerlos al precio congelado. “En este escenario pueden darse los potenciales desabastecimientos por la baja en la productividad de las empresas producto de un aumento de costos que no podrán ser absorbidos”, indicó Miazzo.

El economista jefe de FADA remarcó que en economía, como en otros aspectos de la vida, no hay magia, porque un decreto no puede frenar los precios. A su criterio, lo más lógico hubiera sido un esquema de acuerdo de precios, que parta desde una negociación y no desde una imposición. “Consumidores y empresarios necesitan que el Gobierno establezca una plan de estabilización o un programa antiinflacionario, pero no con emisión monetaria desmedida ni programas comunicacionales, políticos y publicitarios”, finalizó.

Qué dijo Feletti: “No es un ataque al sector privado”

En medio de las advertencias empresariales de que habrá desabastecimiento, el secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, rechazó que el congelamiento represente un “ataque” al sector privado. Pero advirtió que el Gobierno exigirá que se cumpla esa medida destinada de reducir las expectativas inflacionarias. A pesar de las quejas de las empresas, Feletti aseguró que su área no está “forzando” la situación. El gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, e intendentes del área metropolitana dijeron que se pondrán a la cabeza del plan para salir a fiscalizar el cumplimiento del congelamiento de precios en los locales comerciales.

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